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«Porque tuve hambre y me diste de comer» (Mt 25, 35)

Adoración Eucarística Perpetua: su Amor es Eterno

En una carta dirigida a un niño que se estaba preparando para recibir su Primera Comunión, el Papa Juan Pablo II escribió lo siguiente sobre la Sagrada Eucaristía: “Jesús es el mejor amigo que jamás tendrás… cuéntale tus secretos, tus alegrías y lo que te entristece. Háblale de las personas que tú amas”. Jesús te invita a pasar una Hora Santa especial con Él a la semana. Esta hora la puedes pasar como más te guste: puedes usar tus propios libros de oración, usar los que están en la capilla, leer la Biblia, rezar el Rosario, o simplemente quieras sentarte, relajarte y disfrutar de la dulce paz que se recibe al estar en la Presencia del que te ama más que nadie. Tal vez pienses que no puedes rezar bien. No dejes que esto te descorazone. El simple hecho de separar específicamente una hora a la semana para acompañarlo en el Santísimo Sacramento, ya es de por sí una oración de gran fe. La Adoración Eucarística Perpetua dura tanto como el amor de Nuestro Señor por nosotros en el Santísimo Sacramento que dura para siempre. Puesto que Él nos ama tanto como para querer quedarse con nosotros día y noche, igualmente nosotros debemos amarlo tanto como para querer estar con Él día y noche. El Papa Juan Pablo II dice: “Él es un Dios que está cerca, un Dios que espera por nosotros, un Dios que escogió quedarse con nosotros. Cuán fácil es estar cerca de Él cuando tenemos fe en esta Presencia Real para adorar al Amor de los amores y cuán fácil es comprender las expresiones de amor de los cristianos a través de los siglos en torno a la Eucaristía”. (Congreso Eucarístico, Perú,1988)

¡Jesús te invita a pasar una hora especial con Él! La única vez que Jesús les pidió algo a sus amigos fue en su agonía en el Huerto de Getsemaní. Jesús les dijo: ¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? (Mt 26,40)

Imagínate a Nuestra Santa Madre, al Papa, o al Presidente de la nación invitándote a pasar una hora especial a la semana con ellos. ¡Te sentirías la persona más importante del mundo! Te sentirías muy contento, le contarías a todos tus amigos y serías fiel a tu compromiso semanal. No dejarías que nada se opusiese a tu compañía con alguien tan importante como Nuestra Señora, el Santo Padre o el Presidente. ¿Responderás con menos entusiasmo a la invitación que te hace Nuestro Señor?

¿Es Jesús lo suficientemente importante para ti como para separar una hora especial a la semana para estar con Él? Sólo una hora, una vez a la semana, es todo lo que te pide.

Simple y llanamente, Jesús es la prioridad número uno. Pon a Dios primero en todo lo que hagas, y el te dirigirá y coronará tus esfuerzos con el éxito. (Pr 3,6-10)

Con el fin de tener una vigilia de oración constante ante el Santísimo Sacramento, que es la Adoración Eucarística Perpetua, necesitamos que alguien cubra cada hora. Por consiguiente, es necesario que las personas se apunten para pasar una hora a la semana con Jesús, por ejemplo, el jueves a las 3 p.m. De esta manera se podrá organizar para que alguien esté siempre con Jesús cubriendo las 168 horas de la semana.

Como Jesús se encuentra oculto en la Sagrada Hostia, a veces consideramos Su amor y Su presencia como algo natural o un derecho adquirido. Algunas personas se sienten inseguras de hacer el compromiso por una hora específica porque dejan que otras personas y otras cosas precedan a Jesús en el Santísimo Sacramento.

¡Tu fe hará fácil este compromiso! “La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven”. (Hb 11,1) Tu fe ayudará a que tengas convicción de ello: Lo más importante que harás esta semana es pasar una hora con Jesús en el Santísimo Sacramento. Piensa en las palabras del Papa, “Jesús te espera en este Sacramento del amor”. (Dominicae Cenae, Art. 3)

Tu deseo de escoger una hora específica es una expresión preciosa de tu fe en Jesús en el Santísimo Sacramento. En la hora especial que pasas semanalmente adorando a Jesús le muestras que le amas y que es bien recibido.

No dejes de separar una hora especial por temor a que algunas veces no puedas cumplirla. Habrá un sistema de substitutos para casos especiales y de emergencia. Piensa en las palabras de la Escritura: “¡Ánimo, levántate! Te llama”. (Mc 10,49)

Cuando llegues al cielo Jesús te agradecerá y te amará eternamente por tu fidelidad en pasar, semanalmente, una hora específica con Él en el Santísimo Sacramento. Por eso Él dice, “Dichosos los que no han visto y han creído”. (Jn 20,29)